Con frecuencia, por no decir siempre, nos acostumbramos al día a día, y nos perdemos dentro de la rutina. En ella hay miles de personas que nos rodean a diario, y a cada una le es asignado un escalón de nuestra escalera. Algunas, toman asiento en los peldaños mas altos, están tan cerca, que no las apreciamos. Pensamos que van a estar siempre ahí, por la simple razón de que nos aterra pensar en que un día se irán, como lo hacemos todos. Solo ellas aguantan nuestros enfados, nuestras manías, nuestros secretos, y muchas veces se merecen más que eso. Hay que saber valorarlas, porque un día echas de menos lo que un día echaste de más.
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